El espacio
Cuando creamos o diseñamos un espacio, no se trata simplemente de decidir cómo queremos que se vea. Cada espacio tiene un propósito y debe estar pensado para las personas que lo van a utilizar. Un diseño comienza sabiendo qué se necesita hacer en ese espacio y cómo podemos lograr que funcione. Por ejemplo, una habitación, una escuela, una oficina o una Iglesia tienen diferentes propósitos, y por eso no pueden diseñarse de la misma forma. También debemos pensar en cómo las personas se van a sentir dentro de ellos. Por esto, se puede decir que cada espacio que diseñamos tiene un propósito y que todas las decisiones que tomamos deben ayudar a que ese propósito se logre. Una de las razones por las que el propósito de un espacio es muy importante es porque dice cómo se va a organizar. Antes de empezar a diseñar, pensamos qué actividades se van a realizar allí y qué se necesita para hacerlas. Una cocina nec...